sábado, 5 de marzo de 2016

"Spotlight"

"Spotlight" es la película ganadora de los Oscar 2015.  Una cinta que llega al olimpo de los premios del cine tratando uno de los mayores escándalos en la Iglesia Católica en los últimos años. No hay duda de la capacidad y del valor de la cinematografía americana para abordar temas controvertidos. Lo que fue titular de prensa en 2002 ahora se convertirá en una historia completa a través de Spotlight. viralizandolo en la gran pantalla y e incrementando el alcance social del conocimiento de los hechos acontecidos.

De partida, es una película compleja.

Son entendibles las sensaciones que provoca el esclarecimiento de los hechos, partiendo de un rechazo general a las prácticas de abusos sexuales toleradas por la jerarquía de la Iglesia Católica en Boston. Y es que la Iglesia está formada a fin de cuentas por personas, con sus fortalezas y debilidades. Pero es demasiado fácil y gratuito caer en la crítica generalizada por los detractores de la institución eclesiástica, olvidando todo el sistema de valores, principios y acciones positivas que la Iglesia ha desarrollado históricamente y sigue desarrollando en todo el mundo.  Hay manzanas podridas en todos los sitios, incluso árboles, pero no podemos categorizar que todo el bosque está contaminado.


Discutir esta película en grupo exige un alto nivel de madurez personal. No en vano ideología, religión y fe son posiblemente los temas en los que más difícil es poner de acuerdo a las personas con opiniones contrarias, porque forman parte de las convicciones personales más profundas, aquellas sobre las que no cabe razonamiento o se mezclan razonamiento, pensamiento y corazón. Por eso, la cinta ya tiene mérito, porque consigue, desde los componentes de la historia, ayudar a comprender la irracionalidad e injusticia de una trama mantenida durante años como mal menor a soportar por la sociedad local de Boston. Y finalmente, lo más positivo es que se toman acciones, si bien queda el regusto de si han sido lo suficientemente definitivas. Se podría pensar en los sacerdotes como "aforados", protegidos por no se sabe qué para no expiar sus pecados terrenales y delitos penables y demostrables,  sino sólo ante Dios. Ciertamente es un tema no resuelto y se podría hablar mucho de ello.

Además de tratar los hechos luctuosos sobre los que trata la película, Spotlight es una loa al periodismo de investigación, ese que no se limita a publicar la noticia fácil, y que pone sus mejores recursos y talento a investigar causas que los propios mecanismos judiciales (a fin de cuentas, también personas) ni siquiera quieren a veces reconocer. Ese periodismo que no sabe si al final habrá o no historia, pero que “emprende” y que con rigor llega al final de la cuestión, recibiendo entonces el Boston Globe la recompensa de los lectores agradecidos, y sobre todos, de las víctimas de los abusos sexuales que encuentran un mecanismo de denuncia ante el horror que han padecido.

Surgen muchos temas, entre ellos los siguientes:

Los riesgos del celibato. El celibato está en general en contra de la naturaleza del ser humano, puede generar conductas psicosociales enfermizas, y llegado a un extremo, justificación de prácticas de abuso sexual con la justificación de ayudar a la persona abusada.  Esta parece ser la situación del grupo de sacerdotes que sistemáticamente abusan sexualmente de niños en Boston.

La valentía de los miembros de Spotlight en investigar el tema, pese a la propia presión social en el entorno local de Boston,  y la convicción de personas de principios que ven que han de llegar hasta el final. En sus extremos está la pasión del reportero Rezendes, el remordimiento del jefe de la investigación Robby, y la actitud del editor judío Marty Byron, que llega al Boston Globe como responsable y que impulsa desde el principio y sin desfallecer la investigación sobre los indicios del caso y su esclarecimiento. No están claras sus motivaciones, tan puras estas parecen, y si el objetivo es al final hacer más dinero a cualquier costa, crédito profesional para seguir escalando o cualquier otra motivación. Algunas veces, sólo si alguien viene de fuera es capaz de enfrentarse a lo que pasa dentro sin complejos.  

Uno de los temas más dolorosos es el carácter de trama encubierta, conocida y tolerada por el alto clero en EEUU, para permitir el abuso sexual sistemático del niños indefensos en familias muchas con problemas de desestructuración, o en familias normales que lo toleraron por razón de los no alteración de sus relaciones sociales. Si hubiesen sido casos aislados, posiblemente el eco social y la lectura podría haber sido otra. El número de víctimas con la vida rota o con serios problemas psicológicos ascendió  a más de mil sólo en Boston.

La película aborda el caso de una forma extraordinariamente delicada, sin escenas impactantes que cabría quizá esperar si la orientación del director hubiera sido sensacionalista, algo perfectamente posible ante lo luctuoso del caso. Pero no es así, toda la dureza del tema está interpretaciones geniales de todos los actores y en las conversaciones, sin necesidad de usar el recurso fácil de imágenes de violencia innecesaria.  Algo que sin duda le da más profundidad y categoría a Spotlight.

Uno de los puntos álgidos es cuando el jefe de Spotlight reconoce que él dejo pasar unas informaciones que hace más de 10 años señalaban indicios de que la Iglesia cometía abusos. El editor jefe de Boston Globe interviene diciendo que todos tenemos una historia y que lo importantes es qué hacemos a partir del momento presente.  El jefe de Spotlight es parte del problema pero decide ser parte de la solución. Una durísima decisión personal.


Una película que hay que ver y sobre la que hay que reflexionar.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sé constructivo siempre. Suma.