El “Dolor y Gloria” de su vida lo expresa Almodóvar en esta película
autobiográfica. Por supuesto es un extracto de lo que nos quiere contar y desde
su perspectiva. Es un intento valiente, porque hay que atreverse a exponerse de
esa forma. Lo hace desde la madurez de su edad, cuando se puede empezar a hacer
balance de vida. También parece una película para reconciliarse con partes de
su vida que no consigue cerrar del todo. Es el relato de una persona que se
supo diferente desde el principio, en una España hostil para muchas personas.
Es la historia de una persona que tuvo lo que nunca imaginó, pero que prefiere
transmitir desde el dolor. Por eso parece que la película sea su propia
catarsis, el relato de una persona atormentada.
La técnica de la película es la propia de un gran director, como sin duda
lo es según la aclamación y los premios internacionales conseguidos, aunque su
carácter controvertido no le otorga un veredicto unánime: hay mucho pro y anti
Almodóvar. No deja a muchas personas insensibles y eso también tiene mérito. La
mayoría pasamos por la vida dejando menos huella. La película se realiza con un
bien ejecutado formato “flashback” que permite enlazar pasado y presente para
contar la historia. Siempre luminoso, nunca en blanco y negro, reflejo de la
fuerza de los momentos que Almodovar trata de transmitir en sus películas.
Ya de por sí es osado hacer una película autobiográfica, ya que refleja un
egocentrismo que muchas personas rechazan. ¿Es su vida tan notable como para
llevarse a la pantalla? Quizá al ser una catarsis de sus problemas podemos
excusarle, o por supuesto no ir a ver la película o no recomendarla.
Su intransigencia como director notable, su crítica a su educación en el
seminario desde el comienzo, su sensibilidad musical reflejo de una promesa que
acaba convirtiéndose en realidad, la deuda permanente con su madre, su relación
con sus enfermedades, sentimientos y sexualidad, todo ello forman parte de un
balance de vida que Almodovar nos quiere transmitir en esta obra de “impresionismo
cinematográfico”, multicolor y algo psicodélica.
La interpretación de Antonio Banderas es notable de un Almodóvar complejo
de interpretar. La escena del principio dice mucho. Bajo el agua límpida de una
piscina impoluta, solo, atravesado por una gran cicatriz. Al final, en la
estación multicolor en una nueva transición de su vida, con su madre.
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